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Discusión del
caso clínico
Dr. Juan Pablo
Trabachino
Paciente mujer de 39
años, HIV, último recuento de CD4 330 células/mm3,
sin antecedentes de enfermedades marcadoras, en
tratamiento antirretroviral. Es internada para estudio
de lumbociatalgia de 3 meses de evolución, que no cede
con AINEs, y que irradia a cara posterior de ambos
miembros inferiores, asociada a parestesias. Se constata
por electromiografía compromiso radicular de S1
bilateral. En RMI de columna lumbosacra, masa pelviana
presacra a nivel de L5-S1. Durante la internación
presenta fractura patológica de huesos largos. Se
realizan radiografías simples de los 4 miembros
observándose lesiones difusas de huesos largos, de
patrón permeativo con áreas de osteolisis. Sin evidencia
de lesiones óseas del esqueleto axial. En el laboratorio
se constata producto fosfocálcico normal, con elevación
de VES.
Voy a referirme en
primer lugar a la sintomatología de inicio:
lumbociatalgia. Es frecuente como motivo de consulta. La
mayoría de los adultos manifiestan esta sintomatología
en algún momento de su vida. El espectro de enfermedades
asociado a dolor lumbar es amplio. La mayoría se
autolimitan y resuelven sin terapia específica. Menos de
5% de todos los pacientes en atención primaria presentan
patología sistémica seria.
Los estudios por
imágenes no son necesarios durante las primeras 4 a 6
semanas en ausencia de los siguientes criterios:
- hallazgos
neurológicos progresivos
- síntomas
constitucionales
- historia de trauma
agudo
- historia de
malignidad
- edad < 18 y > de
50 años
- riesgo de
infecciones: uso de drogas endovenosas, inmunosupresión,
catéter urinario permanente, uso prolongado de
corticosteroides, infecciones del tracto urinario o
piel, osteoporosis.
El Colegio Americano
de Radiología ha identificado 10 banderas rojas, las
cuales pueden ser de ayuda para identificar pacientes en
quienes los estudios por imágenes podrían ser
apropiados:
- pérdida de peso
inexplicada
- fiebre inexplicada
- inmunosupresión
- trauma
significante reciente o trauma menor en mayores de 50
años
- historia de cáncer
- uso de drogas
endovenosas
- osteoporosis, uso
prolongado de corticoides
- edad mayor de 70
años
- déficit
neurológico focal progresivo o síntoma discapacitante
- duración mayor a 6
semanas.
Dentro de las
patologías óseas que pueden presentarse con masas
pélvicas paraespinales, tenemos lesiones benignas, como
la osteomielitis y el tumor de células gigantes; y
lesiones malignas, como los tumores metastáticos,
osteosarcoma, condrosarcoma, fibrosarcoma, sarcoma de
Swing, mieloma múltiple, linfoma óseo primario.
La osteomielitis es
la infección del hueso. Puede ser aguda o crónica. En la
aguda, las vías de infección son la hematógena, más
frecuente en los niños, con compromiso de huesos largos;
y por contigüidad, sobre todo en adultos, con compromiso
de vértebras. El germen más frecuente es el estafilococo
aureus. Clínicamente se manifiesta con fiebre,
leucocitosis, mal estado general y dolor pulsátil en la
zona afectada. En la radiografía se observan áreas de
esclerosis. Presenta como complicación: fracturas
patológicas, amiloidosis secundaria, endocarditis,
sepsis, sarcomas.
Con respecto a la
osteomielitis vertebral es una enfermedad del adulto,
más frecuente en columna lumbar. Las vías de infección
son la hematógena y por contigüidad. El germen más
frecuente es el estafilococo aureus. Otros gérmenes
responsables son los bacilos Gram negativos entéricos,
pseudomonas, estreptococo hemolítico grupo B y G,
candida y micobacterium tuberculosis. Se presenta con
dolor insidioso de semanas o meses de evolución. Se
caracteriza por la destrucción de los cuerpos
vertebrales y su disco intervertebral. Si la extensión
del proceso es posterior, presenta como complicación
abscesos epidural y subdural. Si se extiende hacia
anterior, abscesos del psoas, retroperitoneales, etc.
Con respecto a la
osteomielitis tuberculosa, sabemos que la tuberculosis
es frecuente en nuestro medio y sobre todo en pacientes
con SIDA. En estos últimos, las lesiones óseas pueden
ser multifocales. En general afecta la columna
dorsolumbar, también rodilla y cadera. En columna
(enfermedad de Pott) la infección atraviesa los discos
intervertebrales, se extiende a tejidos blandos formando
abscesos. Clínicamente presenta dolor tipo mecánico,
sensibilidad localizada, febrícula, escalofríos, pérdida
de peso y masa inguinal (absceso frío del psoas). Si
bien en nuestra paciente este diagnóstico es descartado
por la clínica y los estudios por imágenes, es preciso
tener presente estos diagnósticos diferenciales
presentes ante la evaluación de lumbalgia.
Dentro de las
lesiones tumorales que se pueden presentar con lesiones
óseas y masas paraespinales, se encuentra el tumor de
células gigantes, que es una lesión tumoral benigna pero
localmente agresiva. Afecta predominantemente a adultos
entre la 3ª y 5ª década de la vida. Compromete a
epífisis y metáfisis, con mayor frecuencia en rodilla y
sacro (en el 10%de los casos), pelvis, manos y pies. Son
solitarios, aunque también pueden ser múltiples o
multicéntricos. Puede presentarse con masas prominentes
en tejidos blandos. En la radiografía se observan
tumores grandes, líticos, con destrucción de la corteza.
En el 2% de los casos pueden sufrir transformación
maligna y dar metástasis a pulmón.
Con respecto a las
lesiones tumorales malignas, en primer lugar describiré
los tumores metastáticos que son las neoplasias más
frecuente. Son, en general, multifocales, más frecuentes
en el esqueleto axial. Los órganos que con más
frecuencia metastatizan a hueso son mama, pulmón,
próstata, riñón y tiroides. Si bien dan un patrón
característico de lisis o reacción clástica, en general
pueden presentarse combinados. El sacro es un sitio
hematopoyético en el adulto y es sitio común de
metástasis. Este diagnóstico también está descartado por
presentar la paciente evaluación ginecológica, TC de
tórax, abdomen y pelvis sin alteraciones y por el
compromiso difuso ósea que la misma presenta.
Dentro de los
tumores óseos primarios, el osteosarcoma es el más
frecuente. Presenta una incidencia bi modal, con un pico
a los 20 años y otro a los 50 años. Afecta a las
metáfisis de huesos largos y raramente a la columna. El
60 % de las veces compromete la región de la rodilla.
Puede ser multicéntrico, aunque más frecuentemente es
solitario. Suele destruir corteza e infiltrar tejidos
blandos. Se extiende con facilidad por la cavidad
medular, invadiendo y sustituyendo la médula. Puede
presentarse con masas dolorosas de crecimiento expansivo
y fracturas patológicas. En la radiografía se observan
sombras líticas y blásticas, grandes y destructivas, que
infiltran los márgenes, rompen la cortical y levantan el
periostio (triángulo de Codman). Metastatizan a pulmón
más frecuentemente y también a hueso y cerebro.
El condrosarcoma es
el 2º tumor en frecuencia. Afecta en la 4ª década de la
vida. Se localiza en esqueleto central (pelvis, hombro y
costillas), raramente en los miembros. Son tumores
voluminosos: los mayores a 10 cm presentan
comportamiento más agresivo. En la radiografía hay
destrucción de la corteza, pueden calcificar. Pueden dar
metástasis a pulmón y esqueleto.
El sarcoma de Ewing
se presenta entre los 10 y 30 años. El 80% en menores de
20 años. Se localiza en diáfisis de huesos largos,
también en huesos planos (pelvis). Clínicamente se puede
presentar como tumor doloroso y creciente, dolor a la
palpación, fiebre, aumento de VES, anemia y
leucocitosis. En la radiografía se constatan lesiones
líticas, patrón permeativo, involucra corteza y espacio
medular, con reacción perióstica en capas de cebolla. Es
difícil de diagnosticar ya que en su histología presenta
células similares al linfoma.
Una referencia al
mieloma múltiple por su compromiso óseo generalizado. Es
una proliferación neoplásica de un único clon de células
plasmáticas productoras de inmunoglobulina monoclonal.
Tiene su pico de incidencia a los 60 años. El 10% se
presenta en menores de 50 años. Afecta preferentemente a
cráneo, cuerpos vertebrales, tórax, pelvis, húmero y
fémur. La presentación clínica característica es dolor
óseo, anemia, hipercalcemia, insuficiencia renal,
fracturas patológicas. Puede dar masas subcutáneas
grandes, lo que se conoce como plasmocitoma
extramedular. En la radiografía se puede observar
proliferación en medula ósea, destrucción esquelética,
lesiones osteoliticas y osteopenia. Si bien la paciente
tiene proteinograma por electroforesis normal, existe
una variedad de mieloma llamado no secretor que se
presenta en el 3% de los casos, en el cual el uso de
test más sensibles permite detectar cadenas livianas
libres séricas en un 60 % de las veces.
Por último, una
mención al linfoma óseo primario, que corresponde a la
variedad no Hodgkin, que es una patología infrecuente,
menos del 2% de los linfomas del adulto, pero que
nuestra paciente presenta anatomía patológica sugestiva,
es radiológicamente similar, y la presentación clínica
es compatible, siendo los linfomas no Hodgkin frecuentes
en pacientes HIV.
Corresponde a la
variedad células B grandes difuso. Puede ser solitario o
múltiple. La edad media es de 40 años. Con más
frecuencia afecta a los huesos largos. Se presenta
clínicamente con dolor óseo, masa palpable con extensión
a tejidos blandos, compresión medular cuando se origina
en sacro por invasión del canal medular, fracturas
patológicas y síntomas B. Radiológicamente se ve
moteado difuso, medular, lesiones líticas, masas en
tejidos blandos no calcificados, erosión cortical.
Como conclusión
considero realizar biopsia de la lesión ósea de fémur.
Los estudios radiológicos sirven para localizar la
lesión, evaluar la extensión y mostrar características
de agresividad, sin poder ser diagnósticos por la
similitud de las lesiones, siendo el diagnóstico de
lesiones óseas por anatomía patológica.
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Discusión |
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La discusión de este seminario
corresponde al 18 de marzo de 2010, a cargo del
Dra. Candela Fumo Paterno. |
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